La cultura también se decide.
La participación juvenil adquiere sentido cuando las personas pueden intervenir en la selección, la organización y la evaluación de las propuestas culturales.
De público a programación
Elegir obras
Explorar películas, debatir su lenguaje y proponer criterios propios de selección.
Presentar sesiones
Situar las obras en contexto y conversar con públicos que aportan otras experiencias.
Revisar el proceso
Documentar la experiencia, recoger opiniones y modificar lo que resulte excluyente.
Estas líneas describen nuestra orientación para nuevas actividades; no se presentan como resultados ya acreditados.
Formas distintas de habitar la cultura
Rap, cine, lenguajes audiovisuales y creación colectiva pueden compartir espacio sin convertirse en etiquetas de identidad. Interesa la escucha y el acceso a los recursos para que las decisiones de la gente joven tengan consecuencias reales.